Felipe Capozzolo, segundo vicepresidente de Fedecámaras, considera que mantener medidas restrictivas sobre la actividad económica es una amenaza para lograr la recuperación del país.
IDAED / El Universal.
Precisó que, según datos de la Asociación de Bancos Centrales de América Latina y el Caribe (Cemla) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), «la migración venezolana creció 660% entre 2015 y 2021».
El representante de la organización aseguró que en el 80% de los hogares que reciben remesas, el dinero es de gran ayuda para enfrentar gastos de salud y alimentación.
«En promedio mensual, considerando distintos montos y frecuencias, las remesas serían de unos 140 dólares que finalmente van al consumo», señaló.
Añadió que los montos más elevados son enviados desde Estados Unidos, Chile y España, donde algunos de los venezolanos que residen en dichas naciones cuentan con ingresos promedio superiores a $1.600 y tienen -en su mayoría- un nivel de escolaridad equivalente al universitario.
Ante esta situación, Capozzolo manifestó que «hay que volver al fondo: El sistema rentista, monoproductor y extractivo contribuyó con la destrucción de las fuentes de prosperidad. Nos guste o no, nos toca la dura tarea de reconstruir el país, sin contar con todo ese recurso humano que ya no está».
En este orden de ideas indicó que «mantener medidas restrictivas a la actividad económica a lo interno, a la par del reinicio de actividades post-pandemia en el mundo, es una amenaza para lograr el fin deseado».
Finalmente, aseveró que el empleo y el nivel de ingreso son claros indicadores de los modelos económicos fundamentados en instituciones incluyentes y plurales que «fomentan el crecimiento y la generación de riqueza con eficiencia y en igualdad de oportunidades».
Añadió que “mejorar la vida de los venezolanos, lograr movilidad social, refundar una clase media que impulse a la nueva arquitectura institucional y el cambio político son hoy prioridades para lograr nuevas fuentes de prosperidad”.