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Queso venezolano de contrabando en el menú criminal de Colombia

Los criminales que operan en la frontera entre Colombia y Venezuela han encontrado otra atractiva fuente de ingresos: el contrabando de queso desde el estado Apure, en el occidente venezolano, a suelo colombiano, donde el producto lácteo triplica su precio.

Los restaurantes de carne y comida típica del departamento colombiano de Arauca, fronterizo con Apure, ya incluyen en la bandeja llanera, su plato principal, el queso de mano, un lácteo fresco tradicional elaborado en Venezuela de manera artesanal.

Los comerciantes informales también venden los quesos venezolanos en calles y establecimientos de Arauca.

Las incautaciones de queso venezolano al otro lado de la frontera son tan frecuentes que Julián García, jefe de la Seccional de Inteligencia de la Policía de Colombia (SIPOL) en Arauca, equipara el contrabando de queso venezolano con el histórico y lucrativo contrabando de gasolina y gasoil en esa zona fronteriza.

“Aquí es muy bajo el contrabando de combustible en comparación con La Guajira o con Cúcuta. Lo fuerte aquí es el contrabando de queso y carne”, dijo el funcionario a InSight Crime.

Solo en dos procedimientos en el último trimestre de 2019 las autoridades colombianas decomisaron más de una tonelada y media de queso venezolano en esta frontera. El queso había sido ingresado en embarcaciones por el río Arauca.

Una de las más importantes incautaciones se registró en diciembre de 2018, cuando las autoridades colombianas decomisaron 100 toneladas de queso y desmantelaron en Arauca una organización criminal denominada “Los Suizos”.

Hoy, el negocio criminal es dominado por la organización colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Ex-FARC mafia). “Ellos hacen parte de la cadena que controla esta actividad. Aquí los grupos armados controlan todo”, aseguró García.

Según el oficial colombiano, el contrabando reporta importantes ganancias a estas estructuras criminales. “Un kilo de queso vale unos 9.000 pesos (casi US$3) aquí en Arauca, y en Bogotá tiene un costo de más de 22.000 pesos (US$6). El negocio es llevarlo de Venezuela hasta Bogotá”, explicó el funcionario.

En la frontera entre Apure y Arauca el contrabando de cualquier producto que genere una renta es parte de la vida cotidiana. El trasiego ilegal se ha convertido en un mecanismo de sobrevivencia para los venezolanos golpeados por la crisis humanitaria y en un negocio más para los grupos criminales que operan a ambos lados del río Arauca.

En un recorrido por esa zona limítrofe, un equipo de InSight Crime conoció cómo grandes cantidades de gasolina, gasoil, chatarra, carne, ganado y queso atraviesan diariamente los 22 pasos informales que hay a lo largo de 300 kilómetros de frontera fluvial que, entre Apure y Arauca, conectan a Venezuela con Colombia.

Aunque el contrabando de queso no es una novedad, se ha intensificado como valor de cambio debido a la compleja situación económica de Venezuela, que ha reducido el mercado interno, y al diferencial de precio de este producto en ambos países.

“Los contrabandistas le compran el queso a los productores agropecuarios a un precio de puerta de corral, de unos 160.000 bolívares (menos de US$2), muy por debajo del precio en Colombia.

Le pagan a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) para que los dejen pasar la mercancía y lo venden del lado colombiano hasta tres veces por encima de lo que pagan en Venezuela (más de US$6), como si fuera queso colombiano”, relató a InSight Crime un ganadero del estado Apure, que pidió no revelar su identidad.

La masiva llegada de más de 1,5 millones de venezolanos a Colombia estaría influyendo en el incremento de una demanda (antes inexistente) de productos típicos de Venezuela, como son los quesos frescos. Este creciente mercado podría ser un estímulo para las organizaciones de contrabandistas. 

“Los que más compran (el queso) son los ciudadanos venezolanos que están aquí en Colombia”, aseguró el jefe de la SIPOL en Arauca, quien considera que el negocio “del queso puede ser un poco más rentable [que el de combustible]”.

En Centroamérica, grandes grupos de narcotráfico empezaron como contrabandistas de lácteos, sobre todo en el occidente de Honduras y el oriente de El Salvador.

El grupo salvadoreño conocido como Los Perrones abrió rutas y estableció contactos políticos para garantizar la buena salud de su negocio de contrabando de quesos y lácteos desde Nicaragua; más tarde utilizaron esas rutas y contactos para entrar al negocio del tráfico de cocaína.

En el caso del contrabando de queso venezolano, por ahora el gran ganador es la guerrilla del ELN, que cobra un impuesto por el paso de cualquier mercancía de Venezuela hacia Colombia.

“El ELN controla el río [Arauca]”, aseguró el oficial colombiano. “Al final todos trabajamos para la guerrilla”, dijo un habitante del estado Apure, quien admitió que se dedica al contrabando.

Idaed

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