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El crimen organizado quiere mantener el control en Venezuela

Juan Gerardo Guaidó intentó engañar a Nicolás Maduro en el póker político de Venezuela, pretendiendo tener el apoyo suficiente como para ganar la partida y llevarse las arcas. Pero no lo que sea, y las consecuencias criminales serán graves y duraderas.

El ejército es el principal poder del país, pero muchos de sus miembros están en la deuda con el crimen organizado, el cual ha penetrado en los niveles más altos de la institución, así como en las políticas políticas y económicas.

Si bien Maduro ha llevado al desplome de la economía y ha creado una crisis humanitaria como pocas veces se ha visto en países que no se encuentran bajo el flagelo de la guerra, para las estructuras criminales es el presidente ideal: no solo para que el crimen organizado prospere, sino que además hay sectores estatales que protegen y dirigen. El crimen organizado tiene que hacer todo lo posible para que él continúe en el poder, o que lo que menos se transfiera a otro líder favorable a sus intereses.

Aunque las raíces de la crisis actual se remontan al presidente Hugo Chávez, durante la administración El crimen organizado ha logrado un control sobre muchas entidades estatales. Tras el fracaso de la reciente sublevación, dicho control podría convertirse en un verdadero dominio por las siguientes razones:

Dadas las crecientes fronteras internacionales, el Gobierno se repite más a los ingresos criminales, con el fin de mantenerse en un flote. Dichos ingresos provienen de la minería ilegal de oro, el contrabando de combustible y el tráfico de cocaína.

Los actores que controlan estas relaciones criminales, entre los que se encuentran miembros del ejército colombiano y los grupos ilegales de dicho país, tienen mayor influencia en la dirección de la nación.

Dado que se encuentra políticamente debilitado debido a un reciente intento de derrocarlo, Maduro es un recurso aún más a las fuerzas criminales que están en su lado para reprimir la oposición y para que le ofrezcan protección.

Estas incluyen no solo las fuerzas de seguridad, sino también los infames “colectivos”, la mayoría de los ostentan una fachada política tras el cual se realizan actividades criminales como la extorsión, el secuestro y el microtráfico.

Incluso las organizaciones carcelarias bajo mando de los “pranes” y las “megabandas” disfrutan de la protección política y el cliente, privilegios que no querrán perder. Grupos criminales extranjeros como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la mafia ex FARC (que tiene sus raíces en las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC)están también jugando un papel cada vez más importante para el sostenimiento del régimen actual, ya que están profundizando sus raíces, fortaleciendo sus infraestructuras y reclutando miembros en el interior de Venezuela.

Por estas razones, el crimen organizado no solo afianzará sus garras en el estado venezolano, sino que ganará más legitimidad política y social. Colombia entiende esta dinámica perfectamente, porque el crimen organizado ha sido creado como las Autodefensas Unidas de Colombia ( AUC) o las FARC, y ahora el ELN.

La política política le permite al crimen organizado reclutar, seducir a los nuevos miembros o ganarse a las comunidades locales para desempeñar funciones propias del Estado (como administrar la justicia o la extorsión como la tratara de “impuestos”, entre otras acciones).

Parte de esta fachada política en Venezuela está relacionada con la retórica antiestadounidense. Durante más de veinte años, la Revolución Bolivariana ha promovido la propaganda antiimperialista y antiestadounidense.

El señor Guaidó tiene innegables vínculos con Estados Unidos, y el asunto constante de la intervención militar refuerza la repetición idea de que dicho país, utilizando una Colombia como aliado, correcto para la riqueza petrolera de Venezuela. El crimen organizado no le interesa que el poder lo asuma un gobierno que no solo se niegue a proteger sus operaciones, sino que posiblemente coopere con Estados Unidos para desmantelarlo.

El crimen organizado es uno de los principales pasos para una transición política pacífica en Venezuela, dado que controla gran parte del régimen actual.

Si no puede mantener un poder en el poder, o reemplazarlo con una figura similar (como Diosdado Cabello), que proteja, facilite y legitime sus operaciones, quizás prefiera que Venezuela se suma en un conflicto civil, en lugar de permitir que un presidente aliado de Estados Unidos llegue al poder. Y Colombia sabe muy bien que el crimen organizado puede subsistir como parásito del conflicto civil, y saber lo difícil que es encontrar la paz después de que suenan los primeros disparos.

Por: Jeremy McDermott

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